La peor inundación de los últimos 130 años ha convertido el este de Australia en una gigante piscina, acabando con la vida de gente, destrozando cosechas y ganado, destruyendo hogares y cerrando pueblos y ciudades.
Después de una década de sequía récord, las lluvias torrenciales están llevando los estragos al mar, amenazando un prehistórico mamífero marino poco común al borde de la extinción.
El dugongo se alimenta de la hierba marina que bordea las áreas costeras templadas. Un enorme contingente de dugongos pacen las orillas de Queensland, en la Bahía de Moreton. Lamentablemente, las crecidas están inundando estos caladeros vitales con sedimentos, capa arable, deshechos y toda clase de escombros que se arremolinan en una escorrentía industrial y agrícola tóxica.
Autoridades medio ambientales temen que las inundaciones destruyan los humedales y parques marinos a lo largo de la costa australiana. Han lanzado un planeador submarino con forma de torpedo equipado con sensores para monitorizar el ecosistema frente a la costa de Brisbane.
El dilema del dugongo es que quedan muy pocos en el planeta. Tiene un cuerpo 'fusiforme', lo que significa que no tiene aleta dorsal o extremidades traseras. Maniobran con una cola parecida a la de un delfín y se mueven con los miembros delanteros, absorbiendo el alimento del suelo marino con su hocico. Pueden vivir más de 70 años; el más grande visto en los últimos años fue delante de la costa de Tanzania con un peso de 600 libras.
Amenazados por depredadores naturales como los tiburones, las orcas y los cocodrilos, la criatura es también cazada incluso por el hombre, aun estando listada como 'especie vulnerable a la extinción' por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Repartidos entre 37 países, desde las Filipinas al Golfo Pérsico, los dugongos viven de las hierbas de agua dulce y son susceptibles a toda clase de contaminantes costeros. Por ejemplo, una población considerable de cerca de 7.500 que vive frente a la costa de Irak está amenazada por los constantes vertidos de crudo. En todo el mundo, únicamente media docena está viviendo en cautividad.
Con sus aguas poco profundas limpias y claras, la Bahía de Moreton en Brisbane ha sido durante tiempo la parada más popular para los científicos de dugongos. Este pasado mes de grandes lluvias y crecidas puede arruinarlo para siempre.

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