Las prospecciones de crudo en el Golfo de México son una amenaza para los mamíferos marinos que habitan sus aguas.
Los estudios de exploración sísmica, empleados por las compañías petroleras en la búsqueda de crudo, genera ruidos lo suficientemente altos como para provocar la pérdida auditiva en mamíferos marinos, alterar sus comportamientos esenciales tales como la alimentación y reproducción y enmascarar las comunicaciones entre ballenas y delfines.
Los estudios sísmicos son tan ruidosos como explosivos y pueden desplazar a las ballenas de sus importantes áreas de alimento. Varias especies de mamíferos marinos en el Golfo de Méjico se hallan en peligro, incluyendo el cachalote en peligro, el manatí y el delfín mular.
Los estudios sísmicos tienen una enorme huella medio ambiental, alterando la alimentación y reproducción de la fauna salvaje durante grandes distancias.
Es irónico pensar que las mismas especies amenazadas por el último vertido en el Golfo tengan que enfrentarse con los constantes daños de la industria, sin ningún intento serio por mitigare este daño.

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